domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 3

-maldita ciudad de mierda, maldito colegio, puta maleta...¿a quien se le ocurre construir un celio en la zona mas alta de la cuidad?-María refunfuñaba tirando de su maleton mientras decia palabrotas en voz baja.
-ya no queda casi nada seguro que es por aqui cerca... por cierto, ¿has visto esa casa, quiero decir, esa especie de convento medio abandonado? parece una carcel siniestra-dije mientras pasabamos por un gigantesco edificio, con ventanas pequeñas, torreones, almenas y un gran portón de madera.
-claro que lo he visto, es mas, lo vamos a ver muy a menudo-dijo maria parando de andar.
-¿ah si?
-por supuesto, durante un año, vamos a estudiar alli-dijo como si fuese algo obvio.
-estaras de coña... ¿ese convento-monasterio va a ser nuestro colegio? ¡pero si parece una inglesia de monjas de clausura!-tenia que ser una broma.
-puedes ir poniendote el hábito, monjita, porque va a ser nuestro cole... celia, celia, ¿estas bien?-dijo dándome golpecitos-te has puesto blanca.
maria se acerco a la puerta, dió unos golpes y al instante salió una señora alta, con cara de gruñona, moño, y porte serio. bueno, por lo menos no era una monja.
-señorita Gallagher y señorita...-dijo mirándonos de arriba a abajo.
-¡Monroe!-dijo María un poco asustada.
La tremenda señora nos guió por un pasillo oscuro, de techos altos, un poco siniestro...bueno, sin el poco, muy siniestro.
-tía, este colegio da miedo-dijo maria en voz baja.
llegamos a un rellano con asientos que parecia una sala de espera.
-la señora Wondersen las atenderá en un momento-dijo entrando por la puerta que estaba frente a nosotras.
-no quiero ni imaginarme como será esa Wondersen... seguro que es monja, eso o una profesora amargada, vieja y estirada-dijo maria mientras la puerta se abria y aparecia una mujer de unos cuarenta años, legantemente vestida, y muuuy seria. nos invito a pasar, y nos sentamos en unas sillas de aspecto antiguo.
-Gallagher, Monroe, bienvenidas al Saint Michael, yo soy la señora Wondersen, la directora, pero podeis llamarme Victoria, os explicaré como será vuestra vida durante este año-parecia maja, uuuf.
María me miro sonriendo con cara de "menos maaal".
-las clases empiezan a las 9, vosotras vais a vivir en la residencia nueva, porque el internado esta lleno. esta unas calles mas alla, estareis las dos solas durante todo el curso.
una casa entera para las dos, la cosa pinta bien.
-como sabeis, el colegio es exclusivamente femenino y están prohibidos los teléfonos moviles dentro del centro. el uniforme es obligatorio. las clases acaban a las 3, y el resto de la tarde la teneis libre. esto es todo, podeis ir a vuestra casa-dijo poniendome unas llaves en la mano y acompañándonos a la puerta.
nos dirigimos a la residencia, que tenia aspecto antiguo, pero no tanto como el colegio.
Maria metio la llave en la cerradura, abrio la puerta y exclamo un "¡¡wow!!".
por dentro, la casa no tenia nada que ver con su fachada, era la casa mas bonita que habia visto nunca.
Era grande, con ventanas por las que entraba la luz, escaleras de caracol, una cocina monisima, y un salon con chimenea. en la planta de arriba habia 5 habitaciones, en la otra planta, 5 mas, y la buhardilla era una sala de música con un piano enorme.
-¿vamos a dormir juntas, no?-dijo maria asomando la cabeza por una de las habitaciones.
-claro, me da miedo la oscuridad-dije yo entrando, soltando la maleta y sentándome en la que iba a ser mi cama.
era verdad, me daba miedo la oscuridad, y la casa era muy grande, por la noche iba a ser muy siniestra.
Deshicimos las maletas, y nos pusimos a explorar la casa. A maria le encanto la cocina, porque le encantaba comer, y la ultima planta, porque asi podria practicar piano.
-¿tocas el piano?-le pregunte.
-si, el piano, la flauta travesera, la bateria, la guitarra, el bajo, la eléctrica y el clarinete. y esto empezando a dar clases de violonchelo.
-madre mia, que musical eres, yo solo toco la guitarra, bueno, y el triangulo. bueno, y también toco las narices a la gente.
Seguimos mirando la casa, a mi lo que mas me gusto fue el sótano, que estaba lleno de sofas y cojines, y habia un proyector para ver pelis. era el lugar perfecto para una noche con amigos.
pasamos el resto de la tarde ordenando nuestras cosas, viendo la tele y leyendo libros.
-¡¡eres una friki fan de Harry Potter!!-dijo maria despues de ver tres de las ocho pelis de la saga.
-si, lo reconozco, muuy friki, y de Los Juegos del Hambre, de Cazadores de Sombras, y de 50 Sombras de Grey...
-ojala tuviesemos aqui un Christian Grey, eh??? ah no, que en el colegio se escandalizarian-dijo lanzandome un cojin.
Subimos a la habitacion y nos metimos en la cama, estabamos matadas. por lo menos era viernes, teniamos dos dias para adaptarnos antes de que empezase el colegio... me hice una bola en el nórdico, cerré los ojos y me quedé dormida. pero antes, noté un ligero pinchazo en la cabeza, si, ese que era un preludio de mis sueños raros.
*-¿sabes, en ocasiones llega alguien que te cambia la vida, que te hace abrir los ojos, que hace que vuelvas a ser tú. yo estaba cansado, agobiado, harto, pero entonces llegaste tu, y mi mundo empezo a dar vueltas alredor tuyo, todo volvio a tener sentido.
La luz iluminaba esos ojazos azul celeste en los que me habia perdido tantas veces, Londes brillaba ante nosotros.
-cualquier chica daria lo que fuera por vivir este momento-dije sonriendole.
-pero yo solo quiero que lo vivas tú-dijo acercandose y pegando su frente con la mia.
Celia, has caido, como una tonta, una tonta enamorada*

(este momento es importante, asi que... meteoslo bien en la cabeza)

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